Cómo aprender a combatir la soledad

Llevo tiempo escuchando en consulta sentencias negativas con el concepto soledad. Combatir la sensación de soledad es un desafío que muchas personas enfrentan en algún momento de sus vidas. Pero profundicemos un poco para entender mejor este concepto. Porque luchar contra la soledad puede no ser la solución. Profundicemos un poco más.

En su momento escribí ya unas líneas similares a las de hoy porque atravesaba una situación social que requería precisamente esto, que cada uno estuviera consigo. Era un evento no escogido y casi de forma automática, la mente se pone a la defensiva.

El hecho es que, tiempo después, se repite este temor o esta negativa de relación para con ella. Y yo, sigo luchando para aclarar este disparate que no genera más que una respuesta intimidatoria cuando aparece porque has aprendido a temerla como algo malo.

El recurso más valioso que tienes, eres tú. Lo pensaba entonces y lo pienso ahora. Si estás en calma contigo, estás en calma con la vida.

Sentirse sola o solo no es malo

La soledad suele tener mala fama. Como si fuera estar solo. No hay que tener miedo a estar en soledad. Más bien hay que aprender a amar la soledad. Tu espacio, tu tiempo, tu relación contigo.

En este sentido hay una confusión de ideas. No es lo mismo estar solo que estar en soledad. Muchos tenéis miedo a la soledad y eso es porque no os conocéis lo suficiente como para querer estar juntos. Qué paradoja, ¿no?

El recurso más valioso que tienes, eres tú. Párate a pensarlo, en qué parte de tu camino ha ocurrido que te has desprendido de ti. Pues eso. Puedes ser tú mejor o peor compañía.

No eres consciente porque como un ser social has aprendido a priorizar las relaciones con el grupo, los encuentros con los demás. Y eso está bien, no pasa nada. Lo importante es recuperar ese espacio con uno mismo; esos minutos que te hacen consciente de qué es la persona como individuo; quién es esa persona como única e irremplazable, que te representa. Estos momentos de análisis también ocurren en el espacio que llamamos: soledad.

¿Qué es la soledad según la psicología?

Como seres sociales, a veces, con el paso del tiempo, si no tenemos contacto con personas, podemos tener sentimiento de miedo, desánimo, apatía, e incluso ver incrementadas algunas problemáticas emocionales previas. Pero no estamos hablando en estos términos.

Hablamos de valorar, analizar, conocer por qué estando contigo, no te encuentras bien. Por qué rechazar la idea de sentarse a organizar la mente cuando es algo mágico que te convierte en el tú del que hablamos antes: ese ser único e irremplazable.

Es cierto que con actividades que activan tu circuito cerebral de recompensa, casi de forma permanente, el cerebro las reclama. Y en muchas ocasiones suponen eventos sociales tanto programados como espontáneos, pero sociales. Por lo que es posible que no tengas espacio para con tus pensamientos conscientes porque los automáticos están haciendo su función de recordar que con los demás te diviertes y contigo te aburres.

Sin embargo, es un buen momento para decidir rehacer tu relación contigo y conocer qué te gusta y qué es susceptible de mejora para que te sientes bien contigo. No rechaces el hecho de estar solo o sola porque eso despertará en ti emociones negativas como frustración. Si despierta aburrimiento no es malo, recuerda que surgen ideas creativas en esos momentos. Por ejemplo: empieza a actuar de forma alternativa, distinta a lo que has estado haciendo hasta ahora. Permítete un momento para comprobar cómo te sientes respondiendo a la pregunta: qué pasaría si…

Hacerte consciente te permitirá implicarte contigo, descubrir intereses hasta ahora no conocidos o sencillamente dejados de lado.

Una vez iniciado este proceso, sigue un guion de autoconomiento para quererte más y disfrutar de estar solo o sola. Te sugiero las siguientes preguntas clave: Qué pienso, qué siento, qué hago, qué me supone hacer esta o esta otra cosa. Y así, podrás ser coherente con los objetivos previamente marcados: disfrutar de tu compañía contigo mismo.

Cómo disfrutar de la soledad

Simbolizar tu experiencia, qué te está aconteciendo en tu mundo interno, es una estrategia no solo de afrontamiento, sino también de autoconocimiento. Y no siempre es necesario hacerlo con otra persona, sino que acciones como pintar, escribir, hace ejercicios corporales, favorecen esa toma de contacto con uno, con una misma.

Además, conforme avanzas, notarás la sensación de liberación que se traducirá en calma cuando la hayas acabado. Y mientras la contemplas, te harás consciente de una forma de comunicación a la que probablemente no habías prestado atención anteriormente.

Regálate el tiempo de escucharte para que aun estando solo o sola, no estés en soledad. Recuerda que sentirse solo de vez en cuando es normal y hasta necesario diría yo.

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